Situaciones. Opciones. Caminos. Elecciones. ¿Por dónde vas? ¿Por qué actúas así? Escenas. Momentos. Tú decides. Tú eliges. Tú, tú, tú… ¿Y qué si no quieres? ¿Y qué si te da lo mismo? No puedes. Estás obligado. Aunque no lo quieras. Aunque no lo veas. La rebeldía es solo otra elección. El desinterés es solo otra forma de forjar tu camino. La firmeza, el valor, la cobardía, el amor, el aprecio, el odio, la envidia… Todo forma parte de nuestras elecciones.
La vida sigue. La vida transcurre. El tiempo no se detiene por nosotros, pero nosotros sí por él. ¿No te das cuenta? Puedes hacer lo que quieras, porque al final todo recae en ti. No, no influyes en la vida del resto. El otro toma decisiones que hacen que su camino se cruce con el tuyo. Solo debes preocuparte por lo que generes en ti. ¿Egocéntrico? Quizás. Tantas formas de verlo todo. Tantas maneras de equivocarse o acertar.
Frases sin sentido. Chistes sin humor. Acciones sin intención. Reflexiones sin contenido. ¿Qué más da? Estamos en círculos. Estamos en cuadrados, triángulos, rectángulos. No nos limitemos. Somos libres. Somos complejos. Somos simples. ¿Quién nos entiende? Nadie. Ni siquiera nosotros. ¿O acaso nunca te has puesto a analizarte? Te apuesto que no. Y si lo hiciste, debes de haber llegado a la misma conclusión. Somos incomprensibles. Y no me importa. ¿A ti sí?
No entiendo esa manía por comprender todo. Por controlar todo. Por manipular todo. Da lo mismo si algo se nos escapa. No somos todopoderosos, y es mejor así. ¿Te imaginas serlo? No, no seas avaro. Si uno lo es, lo son todos. ¿Te lo imaginas ahora?
Mejor como estamos. Con todas las situaciones. Con todas las opciones. Con todos los caminos. Con todas las elecciones.
¿Por dónde vas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario