martes, 4 de octubre de 2011

Frío


Hacía frío. Miraba el cielo, abrazándose en la intemperie. Así lo prefería. Ella sola, acompañada únicamente por las caricias de las estrellas y el abrazo de la luna. La noche había caído hace tiempo... tanto tiempo... no recordaba ya hace cuánto vivía bajo el manto oscuro, vagando en la soledad por elección propia. No le apetecía estar con más gente... esa gente que hace algunos años habían sido su apoyo, su propia aldea, su mundo conocido. Pero la aldea había quedado sepultada cuando apareció el Dios, aquel ser sobrenatural que invadía todo con su encanto y conquistaba con un simple gesto. ¿Quién no lo hubiese seguido? Todo por él, por complacerlo, por alabarlo. Su nuevo mundo, su nuevo hogar, su nueva vida y propósito.

Y de pronto, el sol quemaba demasiado. El día se volvía demasiado largo y nadie parecía notarlo. ¿O solo ella estaba hipnotizada? La tierra se desmoronaba y en su ingenuidad pensó que su Dios la haría volar cuando ya no tuviese otro sustento a sus pies... y entonces calló. Lo inevitable sucedió. Y mientras sentía el aire girar a su alrededor, deslizándose entre sus cabellos, huyendo tras ella, abandonándola, entonces tuvo miedo. Miedo por todo lo que dejaba atrás, miedo por haber hecho lo incorrecto, miedo por su aldea, su anterior mundo. La oscuridad comenzó a envolverla hasta perder conciencia de su rededor.

Solo una luz logró rescatarla. Alto, caballeroso, majestuoso, invencible. Su Dios apareció nuevamente, tendiéndole una mano, exigiendo nuevamente la devoción perdida. Diciéndole que había pasado la prueba más dura. Prometéndole el futuro glorioso, el día eterno. Comprometéndose a servirle, ya que ella le había servido. Ofreciéndole todos su sueños hechos realidad.

Pero huyó. Su miedo a otra caída fue mayor. Se refugió en la noche, pura y sincera, sin aquel astro que la cegaba en su perfección. Sabía que pronto caería, que no soportaría vivir en medio de la oscuridad. Temía cerrar los ojos, pero más temía la felicidad.

Intentó dar un paso, avanzar aunque no tuviese un propósito. El pié apenas le obedecía. Lo intentó otra vez, con el otro pié. Lentamente emprendía camino. Tropezó con una raíz y cayó al suelo, frío, húmedo. Se acurrucó con dificultad, luchando por mantenerse despierta.

Frío. Hacía frío. Tiritaba abrazándose en la intemperie. Así lo prefería. Ella, sola. Frío... Hacía cada vez más frío...

¿Por dónde vas?

Situaciones. Opciones. Caminos. Elecciones. ¿Por dónde vas? ¿Por qué actúas así? Escenas. Momentos. Tú decides. Tú eliges. Tú, tú, tú… ¿Y qué si no quieres? ¿Y qué si te da lo mismo? No puedes. Estás obligado. Aunque no lo quieras. Aunque no lo veas. La rebeldía es solo otra elección. El desinterés es solo otra forma de forjar tu camino. La firmeza, el valor, la cobardía, el amor, el aprecio, el odio, la envidia… Todo forma parte de nuestras elecciones.

La vida sigue. La vida transcurre. El tiempo no se detiene por nosotros, pero nosotros sí por él. ¿No te das cuenta? Puedes hacer lo que quieras, porque al final todo recae en ti. No, no influyes en la vida del resto. El otro toma decisiones que hacen que su camino se cruce con el tuyo. Solo debes preocuparte por lo que generes en ti. ¿Egocéntrico? Quizás. Tantas formas de verlo todo. Tantas maneras de equivocarse o acertar.

Frases sin sentido. Chistes sin humor. Acciones sin intención. Reflexiones sin contenido. ¿Qué más da? Estamos en círculos. Estamos en cuadrados, triángulos, rectángulos. No nos limitemos. Somos libres. Somos complejos. Somos simples. ¿Quién nos entiende? Nadie. Ni siquiera nosotros. ¿O acaso nunca te has puesto a analizarte? Te apuesto que no. Y si lo hiciste, debes de haber llegado a la misma conclusión. Somos incomprensibles. Y no me importa. ¿A ti sí?

No entiendo esa manía por comprender todo. Por controlar todo. Por manipular todo. Da lo mismo si algo se nos escapa. No somos todopoderosos, y es mejor así. ¿Te imaginas serlo? No, no seas avaro. Si uno lo es, lo son todos. ¿Te lo imaginas ahora?

Mejor como estamos. Con todas las situaciones. Con todas las opciones. Con todos los caminos. Con todas las elecciones.

¿Por dónde vas?

martes, 14 de junio de 2011

Volando hacia atrás - Cortometraje

Mirando por ahí encontré este cortometraje... Lo hicimos en el taller de Literatura Creativa del colegio. Espero les guste.